Escenario Energético:
El sistema socio-político, económico y jurídico de México encuentra sus cimientos en la Constitución Política de 1917, cuya piedra angular es su artículo 39, que se refiere a la soberanía nacional.
Dicho precepto reconoce la capacidad de decisión, autodeterminación del pueblo de México. Decidir lo que somos y lo que queremos ser, decidir a lo que aspiramos como mexicanos y como Nación.
El Constituyente, al no definir los alcances del concepto de manera precisa, delegó esa facultad al legislativo, el cual, de acuerdo con las circunstancias específicas del momento histórico, ha desagregado ese concepto en una serie actividades que, en algunas ocasiones ha podido realizar el sector privado, mediante concesiones hasta 1960 o contratos, y otras en que sólo las han realizado PEMEX y sus organismos subsidiarios.
Luego entonces, las actividades de exploración, explotación/producción, refinación, almacenamiento, transporte, distribución y ventas de primera mano de hidrocarburos, no fueron definidas por el Constituyente, sino por el Congreso en uso de las facultades que expresamente le otorgó en la Constitución, tanto en el artículo 27 como en el 73 fracción X.
En consecuencia, el Congreso de la Unión tiene la obligación de legislar sobre las actividades referidas del sector hidrocarburos, definir sus alcances, incluso en el sentido de permitir la participación privada en ellas de manera concurrente con PEMEX, sin que ello implique una violación al principio constitucional de Explotación de la Nación.
México, con el llamado "Debate de la Reforma Energética", está viviendo uno de los momentos de decisión más importantes en su historia.
Precisamente, el debate sobre lo que será el nuevo régimen legal de los hidrocarburos y que se llevó a cabo ante las Comisiones Unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado de la República fue, en todos sus alcances, un foro de discusión y decisión mediante el cual debemos formarnos un juicio definitivo y tomar una determinación soberana de lo que México debe hacer respecto de todas las actividades relacionadas con la explotación de sus hidrocarburos.
No olvidemos que en los artículos 25, 26, 27 y 28 constitucionales se reconocieron y establecieron las bases del sistema económico de México, un modelo abierto e incluyente en un ámbito internacional.
Entrando al debate petrolero más que energético, es evidente la concurrencia de las fuerzas políticas de México, representadas principalmente por los partidos políticos, expresaron cada uno de ellos sus opiniones y posturas, tanto políticas como ideológicas.
Las iniciativas de ley fueron elaboradas en al ámbito del derecho público y administrativo, con objeto de tutelar el interés común, el de la sociedad.
Las iniciativas, así como las propuestas en ellas contenidas, están siendo perfeccionadas, como resultado del debate legislativo, sin embargo, será necesario el consenso, para que la decisión que se tome, otorgue la certeza jurídica que se requiere en todo Estado de Derecho y se cumplan cabalmente los fines para los cuales fue concebida.
Respecto a los principios fundamentales, se escucharon opiniones diversas tanto de los partidos políticos como de los expertos.
El Partido Revolucionario Institucional, propone:
Mantener la propiedad de los hidrocarburos en poder de la nación y para beneficio de todos los mexicanos.
Liberar a PEMEX de su actual crisis, al establecer las condiciones que permitan sea una gran empresa que disponga de los recursos y la autonomía de gestión necesarios para desplegar todo el potencial que México tiene en la materia.
Que la renta petrolera y el usufructo del valor agregado del mercado interno sea para los mexicanos de esta y las siguientes generaciones.
Que PEMEX garantice la seguridad energética y apoye la competitividad de la economía mediante el abasto oportuno, suficiente y de calidad de los combustibles requeridos.
Lograr mayor crecimiento económico y creación de empleos, para ello tenemos en el petróleo, en la proveeduría nacional de bienes y servicios, en la industrialización de los hidrocarburos un potencial que hasta el momento se ha desperdiciado.
De igual forma enfatizó como prioridad defender los legítimos intereses de México en sus reservas petroleras frente a los riesgos que enfrenta en las zonas fronterizas, particularmente del Golfo de México.
Se trataron temas históricos, ideológicos, políticos, jurídicos y propios de la industria petrolera, destacándose el hecho de que la industria está íntimamente vinculada a nuestra identidad y evolución como Nación independiente y soberana.
De ahí su importancia y trascendencia como tema de Estado. Aunque presente, el tema laboral y en especial el sindical, apenas fue tratado marginalmente por los expositores.
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