Actualmente, existe un fuerte consenso científico que el clima global se verá alterado significativamente, como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos.
Estos gases están atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C .
Como respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación global, también se alteren. Aunque existe un acuerdo general sobre estas conclusiones, hay una gran incertidumbre con respecto a las magnitudes y las tasas de estos cambios a escalas regionales.
Asociados a estos potenciales cambios, habrán grandes alteraciones en los ecosistemas globales. Trabajos científicos sugieren que los rangos de especies arbóreas, podrán variar significativamente como resultado del cambio climático global.
El clima es consecuencia del vínculo que existe entre la atmósfera, los océanos, las capas de hielos (criosfera), los organismos vivientes (biosfera) y los suelos, sedimentos y rocas (geosfera).
La capa gaseosa que rodea al planeta Tierra, se divide teóricamente en varias capas concéntricas sucesivas. Estas son, desde la superficie hacia el espacio exterior: troposfera, tropopausa, estratosfera, estratopausa, mesosfera y termosfera.
La atmósfera es uno de los componentes más importantes del clima terrestre. Es el presupuesto energético de ella la que primordialmente determina el estado del clima global, por ello es esencial comprender su composición y estructura.
Los gases que la constituyen están bien mezclados en la atmósfera pero no es físicamente uniforme pues tiene variaciones significativas en temperatura y presión, relacionado con la altura sobre el nivel del mar.
El efecto invernadero es un fenómeno natural que ha desarrollado nuestro planeta para permitir que exista la vida y se llama así precisamente porque la Tierra funciona como un verdadero invernadero.
El planeta está cubierto por una capa de gases llamada atmósfera. Esta capa permite la entrada de algunos rayos solares que calientan la Tierra. Esta, al calentarse, también emite calor pero esta vez la atmósfera impide que se escape todo hacia el espacio y lo devuelve a la superficie terrestre.
Como consecuencia de la elevación de la temperatura mundial, los reservorios de agua dulce en estado sólido (polos y nieves eternas) se comenzarán a derretir. Con esto no sólo perderemos ecosistemas muy valiosos para la humanidad y reservas de agua que pueden ser cruciales en el futuro, sino que también comenzaremos a sufrir la siguiente consecuencia del cambio climático...
Al principio los océanos más fríos tenderán a absorber una gran parte del calor adicional retrasando el calentamiento de la atmósfera. Sólo cuando los océanos lleguen a un nivel de equilibrio con los más altos niveles de CO2 se producirá el calentamiento final.
Para analizar la relación entre las diversas variables y los cambios climáticos se usan modelos computacionales de una enorme complejidad.
Las incidencias del calentamiento global en las economías pueden medirse en términos de la reducción del Producto Interno Bruto (PIB), tanto en impactos de mercado y de no mercado.
Los primeros están relacionados con actividades económicas (agricultura, silvicultura, pesca, turismo, el daño en las zonas costeras, modificaciones del gasto en energía y cambios en los recursos hídricos).
Los segundos abarcan efectos en la salud (epidemias, escasez de agua, inundaciones y contaminación); en las actividades de ocio (deportes, recreación y actividades al aire libre); en los ecosistemas (pérdida de biodiversidad); en los asentamientos humanos y en el patrimonio cultural.
Los daños varían entre regiones, tendiendo a ser mayores donde se registran temperaturas iniciales más elevadas, un mayor cambio climático y bajos niveles de desarrollo.
Las más afectadas serán África, América Latina, el sur y sudeste de Asia (especialmente India) y los países europeos de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD).
Específicamente, el fenómeno del cambio climático representa para la economía mundial un shock de oferta, pero puede tener también efectos en el comercio, los flujos de capital, las migraciones, la inversión y el ahorro.
Comentarios y Observaciones:
loremarpep@hotmail.comCel: 2291740483